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El gobernador de San Pablo Joao Doria (Reuters)
El gobernador de San Pablo Joao Doria (Reuters)

«Quiero que gane Mauricio Macri y el populismo de izquierda no vuelva nunca más». Esa fue la respuesta que el gobernador del estado de San Pablo, Joao Doria, le dio a Infobae cuando este medio preguntó por el impacto de los problemas de Argentina en Brasil. Su declaración distó de ser apenas «diplomática». Por el contrario, durante la hora y media de entrevista que concedió a un grupo de corresponsales extranjeros, Doria insistió en varios momentos en que su gestión es «liberal» y que apuesta a un «Estado mínimo», en consonancia, según afirmó, con las «políticas del presidente argentino».

Por si quedara alguna duda, subrayó que fue «ese discurso liberal» lo que permitió «ganar dos elecciones seguidas». La primera fue en 2016, cuando fue electo intendente de la capital paulista en la primera vuelta. La segunda en octubre del año pasado, cuando obtuvo la victoria que lo elevó al comando del estado provincial paulista. Fueron estos triunfos los que han convertido al gobernador en el referente de su partido, el Socialdemócrata de Brasil (PSDB). No debería extrañar, entonces, que su futuro paso sea el de postularse al cargo más alto del país.

Infobae indagó, además, sobre la relación política que mantiene con el presidente Jair Bolsonaro, con quién comparte la filosofía económica, pero se diferencia en algunos temas «ideológicos». En la cita con los periodistas extranjeros, entre quienes se contaban profesionales de los grandes medios internacionales, destacó su ambición de atraer inversiones chinas. Interrogado sobre las contradicciones que podría tener en ese tema con el presidente brasileño, Doria juzgó que la postura bolsonarista, negativa respecto de la potencia asiática, «es cosa del pasado».

Usted subrayó su interés por traer capitales chinos a Brasil. ¿No contradice así la estrategia del gobierno nacional?

Para nada. Justamente hemos acordado con le presidente Bolsonaro una visita a Beijing y Shanghai del 3 al 10 de agosto. Más aún, en esa gira el estado de San Pablo abrirá una oficina de negocios en esta última metrópolis. Queremos que vengan inversiones para el sector automotor, la industria informática y en líneas férreas de alta velocidad. Luego de este viaje iremos a Japón, que ya prometió una gran inversión automotriz. Creo que aquella historia «anti-China» fue propio de un período electoral intenso (entre agosto y octubre de 2018) que ahora perdió vigencia.

¿Cómo define su relación con el gobierno de Bolsonaro?

Nuestra relación es muy buena. Tenemos una amplia agenda bilateral no sólo en el área de las relaciones internacionales, sino también en proyectos de infraestructura. Gracias a una acción coordinada ya avanzamos en un programa ferroviario, sobre el que tenemos interés de acercar inversores europeos y asiáticos.

¿Cuál es el impacto de la recesión económica de Argentina sobre Brasil y en particular sobre San Pablo?

Sin duda hay un impacto. Argentina es gran un socio comercial y esperamos que rápidamente pueda retomar la senda del crecimiento. Pero, quiero decir que yo, personalmente, soy un admirador del país. Estuve con el presidente Macri, quien me recibió como alcalde de la ciudad de San Pablo, en un viaje a Buenos Aires. Quiero señalar también mi afinidad con la política liberal del presidente y, sin duda, desde aquí haremos fuerza para su reelección y para que no vuelva más el populismo de izquierda. Conocemos las dificultades financieras, pero no tenemos dudas de que el país volverá a crecer y tendrá un impacto positivo en la economía brasileña y, por lo tanto, en la de San Pablo.

Acompañado por sus principales secretarios, en varios momentos los incluyó dentro del diálogo con la prensa extranjera. Entre ellos está Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central y ex ministro de Hacienda hasta el año pasado. Ahora dirige la secretaría de Hacienda del estado paulista (equivalente a un ministerio provincial). De acuerdo con Meirelles «la prioridad del gobernador Doria es la generación de empleo, que se obtendrá a partir de compensar la recesión». Lo que no están dispuestos a hacer, indicó el funcionario, «es justificar déficits a partir de políticas sociales. El desempleo será combatido con la revitalización del parque industrial paulista». Desde luego, el programa incluye la privatización de varias empresas y organismos del Estado, entre ellas, la concesión de 21 aeropuertos paulistas.

A pesar de manifestarse contrario a políticas de subsidios, Joao Doria reveló que hay una de ellas que está dispuesto a implementar en breve. Se trata de la reducción del impuesto sobre el kerosene para aviación, del orden de 10 puntos. Esa medida tiende, precisamente, a convertir al aeropuerto de Guarulhos en un «hub» mundial. Se lograría justamente mediante el abaratamiento del combustible para las compañías aéreas. Con todo, Doria aseguró: «Estamos contrarios a la guerra fiscal». Esa medida podrá tener un serio impacto sobre el resto de los aeropuertos sudamericanos.

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