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(Reuters)
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Los daños y las pérdidas que dejarán los miles de focos de incendios en el Amazonas son incalculables. ¿Pero cuáles son las razones por las cuales esta área del planeta es tan importante para el mundo? Son varias y están todas interrelacionadas; la más importante sea, tal vez, que allí se genera el 20% del agua dulce del planeta y el 6% del oxígeno, dos elementos fundamentales para la vida de los seres vivos, incluido el hombre.

Biodiversidad y naturaleza

La Amazonia abarca el bosque tropical más grande del mundo y es hogar de al menos el 10% de la biodiversidad conocida. Contiene alrededor de 40.000 especies de plantas y animales; 2500 variedades de peces. Entre 1999 y el 2009, 1200 especies de plantas y vertebrados fueron identificadas por primera vez. Desde una rana de anillos rosados del tamaño de una moneda hasta una anaconda de 4 metros de largo.

«Hoy no podemos saber cuál es el daño pero sabemos que será grande. Sólo en Bolivia tenemos entre 800.000 y 950.000 ha quemadas. No sólo hay fuego en la región de amazónica sino también en el Chaco y en el Pantanal», explica Jordi Surkin, director de WWF (World Wildlife Fund) Amazonia en Bolivia.

Servicios económicos

Un equipo de investigación dirigido por Jon Strand del Banco Mundial y Britaldo Soares-Filho, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais de Brasil. (UFMG), estimó las contribuciones económicas de una serie de ecosistemas servicios prestados por la Amazonia brasileña, incluida la producción de alimentos (específicamente, la recolección de nueces de Brasil), el suministro de materias primas como el caucho y la madera, el secuestro de carbono, y la regulación de los mercados regionales y el clima global)

Según el estudio, publicado por Nature Sustainability, en algunas regiones de la Amazonía la deforestación de sólo una hectárea puede llevar a la pérdida de 40 dólares en la producción de castaña y $200 en producción sostenible de madera por año. Mantener el bosque de pie, mientras tanto, puede generar hasta 737 dólares por hectárea cada año en algunas áreas. Los investigadores estimaron que, en total, la Amazonía aporta unos 8.200 millones de dólares a la economía brasileña al año. Unos 3.300 millones de dólares de ese total, se genera a partir de áreas forestales de propiedad privada, mientras que las áreas bajo protección, las áreas de uso sostenible y las tierras indígenas contribuyen juntos con 3.000 millones de dólares.

Patrimonio cultural milenario

«Sólo en Brasil se hablan 200 idiomas. No es sólo una cuestión de biodiversidad de plantas y animales», indica Christopher Anderson, investigador del Conicet y uno de los autores principales de la Evaluación Regional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés) para América.

El informe Planeta Vivo calcula que los primeros asentamientos humanos en la Amazonía aparecieron hace más de 10.000 años. Desde entonces, los pueblos amazónicos han desarrollado estilos de vida integrados con los beneficios y restricciones del bosque tropical. Hoy, según los expertos viven en esa zona unas 350 comunidades aborígenes.

AP
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Recurso medicinal

Los científicos creen que menos del 1% de las especies de las especies de plantas amazónicas han sido estudiadas en detalle para conocer su potencial medicinal. «Conforme el tamaño del bioma del bosque tropical amazónico se reduce lentamente, también lo hace el uso potencial de plantas y animales aún no descubiertos», explica Manuel Jaramillo, director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Durante milenios, los humanos han utilizado insectos, plantas y otros organismos de la región para curar enfermedades. «Entre los pueblos indígenas, el conocimiento del uso de estas plantas suele ser mantenido por un chamán que transmite esta tradición a un aprendiz; este proceso se ha dado durante siglos y forma parte integral de la identidad de estos pueblos», agrega la ONG.

Regulador del clima mundial y crisis climática

La Amazonía contiene entre 90 y 140 mil millones de toneladas métricas de carbono. Bajo condiciones naturales, las plantas extraen el CO2 de la atmósfera y lo absorben en la fotosíntesis, un proceso creador de energía que produce: oxígeno, el cual es liberado de nuevo en el aire y carbono, el cual permite que la planta crezca. «Sin bosques tropicales el efecto invernadero probablemente sería aún más pronunciado y, es posible, que el cambio climático empeore aún más en el futuro», sostiene el informe Planeta Vivo. Los bosques tropicales y las regiones boscosas intercambian grandes cantidades de agua y energía con la atmósfera, y se cree que juegan un papel importante en el control de los climas locales y regionales. «El agua liberada por las plantas sube hacia la atmósfera por medio de la evapotranspiración (evaporación y transpiración de las plantas) y fluye por el aire a diversas partes de América en verdaderos «ríos voladores». Este fenómeno sumado a la gran cantidad de agua que la cuenca aporta al océano, influye en el clima mundial y la circulación de las corrientes oceánicas», explica Surkin.

Regulador de la sequía y la humedad en la región

El bioma abarca el territorio de ocho países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela y un territorio de ultramar: la Guayana Francesa.

Los ríos de la región representan entre el 15% y 16% de la descarga fluvial total a los océanos del mundo. «El Amazonas juega un rol clave en la regulación climática de Sudamérica, influyendo incluso en el régimen de precipitaciones de la región. Es difícil decir cuánto pero claramente sabemos que en la Amazonia el cambio climático produce una disminución de las precipitaciones, estos incendios sólo pueden contribuir a esa situación. Esos lugares van a quedar más expuestos a los efectos del cambio climático. El humo está llegando a ciudades como San Pablo o Brasilia y hay una afectación de la salud humana

Estos nos lleva a la necesidad de colaboración transfronteriza», sostiene Surkin. «Es un bioma compartido y si no se ataca de manera multilateral no se va a resolver el problema», agrega.