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(New York Times)
(New York Times)

Algo extraño pasó en una cafetería hace unos días. El caballero que estaba adelante de mí en la fila —de cuarenta y tantos años, de traje, con un mal corte de cabello— ordenó un latte. “Leche entera”, dijo antes de cambiar a mitad y mitad, después leche de almendras. “Para tomar aquí”, musitó, después movió la cabeza. “No, para llevar”.

Yo ordené un expreso. Nuestras bebidas estuvieron listas al mismo tiempo y recogí la mía, le agregué azúcar, me senté y lo bebí a sorbos. El latte permanecía en el mostrador, el barista dijo su nombre una y otra vez. Sin embargo, el hombre de traje se había ido. ¿Por qué alguien ordenaría una bebida y desaparecería?

El ghosting —cuando alguien se esfuma y corta toda comunicación sin ninguna explicación— se extiende a todas las cosas, al parecer. La mayoría de nosotros pensamos sobre ello en el contexto de esfumarse o desaparecerse digitalmente: un amigo que no responde a un mensaje de texto o peor, un amante, pero ocurre en todas las circunstancias sociales y está ligado a la forma en la que vemos el mundo.

Pedir una bebida y después salir a toda prisa puede no parecer igual a abandonar un romance no deseado, pero realmente es el mismo comportamiento. ¿Te incomoda? Simplemente no respondas. Un fantasma es un espectro, algo que pensamos que está ahí pero realmente no lo está. Para ser honestos, todos lo hemos hecho alguna vez. También, todos hemos sufrido que alguien se desaparezca, aunque algunas veces probablemente no nos dimos cuenta. Estos son tiempos sobrenaturales.

La semana pasada, mi hermana y yo nos enfrascamos en una discusión y su novio no me respondió un mensaje de texto: un movimiento de microdesaparición.

“Hay niveles diferentes de desaparición”, dijo Wendy Walsh, una profesora de Psicología nombrada una de las personas del año de 2017 de la revista Time por las denuncias que ayudaron a promover el movimiento #MeToo. El novio de mi hermana es lo que Walsh llama desaparición de pesos ligeros. Pesos medianos es cuando te has reunido con una persona un puñado de veces y te dedicas a evitarla, lo que hiere más sus sentimientos. “La tercera ola es pesos completos, cuando has establecido una relación sexual y la abandonas, lo que deja confundida a la otra persona”.

El ritmo de la vida moderna dificulta mantener amistades en la vida real; de hecho es imposible ser amigos con todas las personas con las que supuestamente estás de acuerdo en línea. (Esta es una buena prueba: ¿cuántos de tus amigos en Facebook son reales? Si te reuniste con alguien una vez y ahora está en tu sección de noticias de forma vitalicia, ¡elimina a esa persona de tu lista de amigos! Si se siente que una amistad cuesta mucho trabajo, tal vez no vale la pena. Las buenas amistades no se deben sentir como algo que hacer en una lista de pendientes, o que una de las personas es la encargada de toda la comunicación). Algunas veces la mejor decisión es dejar ir a alguien, incluso si antes eran muy cercanos. Separarse puede ser la evolución natural de una amistad, lo mismo para los amantes, un punto incluso más delicado. Pero es la manera en la que los dejas ir lo que importa.

Los estudios han demostrado que el rechazo social de cualquier tipo activa las mismas vías de dolor en el cerebro que el dolor físico, lo que significa que existe un vínculo biológico entre el rechazo y el dolor. Eso está relacionado con amigos, parejas y, si tuviera sentimientos, ese latte solitario.

Permanecer conectado con los demás ha evolucionado como una habilidad humana para sobrevivir. Nuestros cerebros tienen lo que es llamado un sistema de monitoreo social que usa indicios de estado de ánimo, personas y ambiente para entrenarnos sobre cómo responder a esas situaciones. Sin embargo, cuando la otra persona desaparece, no hay cierre, así que te cuestionas a ti mismo y a tus elecciones que sabotean tu autoestima y valor propio.

Esa incertidumbre, dijo la psicóloga Jennice Vilhauer, es la verdadera daga. Ella califica el desaparecer como una forma de ley del hielo comparable a la crueldad emocional (el dolor que causa puede ser tratado con Tylenol, según múltiples estudios). Así que, ¿cómo lo evitas desde un principio?

“Bueno, pienso que soy particularmente selectiva con quienes suelo interactuar”, dijo Vilhauer, exdirectora del programa de psicoterapia del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles. “Puedes darte cuenta desde el principio sobre con qué tipo de individuo estás tratando”.

No hay lista de características, pero observar cómo la gente trata a los demás es un buen indicador.

“Desaparecerse está muy relacionado con el nivel de confort de alguien y cómo manejan sus emociones”, agregó. “Muchas personas anticipan que hablar sobre cómo se sienten se tornará en una confrontación. Esa expectativa mental causa que las personas deseen evitar cosas que las hacen sentir incómodas”.

Cuando se trata de relaciones complejas, la facilidad y el volumen de la elección nos deja emocionalmente entumecidos, dijo Vilhauer.

“En el mundo de las citas, donde las personas conocen a mucha gente fuera de sus círculos sociales, hay un nivel de sentimiento acerca de que no tienes mucha responsabilidad si te le desapareces a alguien”, dijo. “Sus amigos no conocen a tus amigos así que es fácil hacerlo si nunca más te vas a topar con ellos en la vida real”.

De acuerdo con Vilhauer, quien desde hace tiempo está en una relación que comenzó en un sitio de citas, en el lado opuesto se encuentra un grupo de la población que busca una conexión real.

“La gente anhela autenticidad”, dijo. Para aquellos que buscan el amor en la difusión repetida de un mensaje emocional en línea: “Entre más citas tengas, más infructuoso lo percibirás y te sentirás más desalentado”.

Agregó: “Ser vulnerable es la situación número uno que crea intimidad entre las personas y si te preocupas todo el tiempo sobre salir herido, no eres capaz de ser vulnerable y se afecta la calidad de la conexión”.

Ese miedo es lo mismo que causa tantas desapariciones, dijo Gili Freedman, quien estudia el idioma del rechazo en St. Mary’s College en Maryland. Un consejo que ella ofrece cuando has cometido un error y desaparecido ante alguien es no decir “Lo siento”. ¿Por qué?, me cuestioné. Porque solo hace que la parte afectada se sienta más agraviada, dijo ella.

En un artículo de 2018, Freedman descubrió que el desaparecerse tiene mucho que ver sobre cómo nos sentimos acerca de nuestro futuro o si pensamos que nuestra pareja es “la elegida”, lo cual es una cuestión de creencia contra destino. Ya sea que alguien cree que la relación es capaz de crecer o están buscando una pareja arquetípica (a la cual tradicionalmente se le llama alma gemela).

“Los individuos que tienen fuertes creencias en el destino es más probable que se esfumen”, mencionó. “Si estás con alguien y te das cuenta de que esa persona no es la indicada para ti, vas a pensar que no tiene mucho sentido esforzarte, así que te desapareces. Estas personas creen que las relaciones simplemente van a funcionar o no”.

Aquellos con una mentalidad más flexible exhiben menos sentimientos de impotencia y se expresan en conflicto con sus parejas románticas.

¿Cuál es el hallazgo más sorprendente de su trabajo?

“Las personas parecen pensar que era más aceptable desaparecerse en una amistad que en una relación romántica sin importar el destino o la creencia en el crecimiento”, señaló Freedman. “Pensamos en la amistad como estas relaciones duraderas que brindan apoyo social y es interesante pensar que las personas dicen que es un poco mejor si desapareces en una amistad. Cómo ves las relaciones afecta el punto de vista que tienes sobre esfumarte”.

“Es realmente importante recordar que si alguien se desaparece ese comportamiento dice más sobre esa persona que sobre ti”, dijo Vilhauer. “Es sobre su incomodidad. Tienes que seguir intentándolo”.

Una manera de evitar este ciclo es modificar cómo rechazamos a las personas, sugiere Freedman.

No te disculpes, expresó, pero sé honesto sobre los límites, ya sea sobre ir a ver una película con alguien o sobre pasar el resto de sus vidas juntos. Solo sé realista.

“Un buen punto medio es rechazar de manera explícita y decirle: ‘No’, y no ‘Lo lamento'”, dijo.

Puede sonar duro, pero es mejor que ser dejado en el limbo. Esa puede ser la razón por la cual muchas personas que salen en citas no ven las señales y siguen mandando mensajes de texto. El ostracismo lleva a la furia, la frustración y aun más alienación.

“Es realmente importante recordar que si alguien se desaparece ese comportamiento dice más sobre esa persona que sobre ti”.

“Si te estás disculpando, estás haciendo cumplir una norma social y si dices: ‘Lo lamento’, es muy normal que respondan: ‘Está bien, te perdono'”, dijo.

Correr el riesgo de decirle a alguien lo que realmente sientes —incluso si no es lo que quieren escuchar— tiene beneficios. Autoestima, estrés, presión arterial, pasar más tiempo con las personas que quieres. Y contar de nuevo con ese tiempo da pie al autodescubrimiento. Tal vez descubrirás que lo que te hace sentir más pleno es la naturaleza, lo cual promueve ondas cerebrales alfa, fomenta la creatividad y reduce la depresión (mi elección personal).

La perspectiva puede ser un buen camino hacia la empatía, dijo Walsh. Nuestra cultura de siempre estar disponibles ha erosionado mucha de la empatía, que es la razón por la cual nos damos cuenta de que estamos afectando los sentimientos de otros. Sin embargo, a pesar de todas las opciones, todavía estamos buscando conexiones. El poder de internet y su facilidad para afectar nuestras vidas seguirá en crecimiento. Es la manera en la que usemos esta herramienta intoxicante lo que determinará su impacto.

“Estamos diseñados para establecer relaciones”, dijo Walsh. “El fenómeno del amor, nuestra más grande droga y alucinación, evolucionó para que dos personas estuvieran juntas y tuvieran descendencia. Los grandes sobrevivientes serán aquellos que todavía pueden descifrar el amor”.

*Copyright: c.2019 New York Times News Service