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Instagram @paupareto
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La imagen de ella fuera del tatami, con los ojos cargados de lágrimas, sosteniéndose el brazo que se le había dormido por la hernia en las cervicales que sufrió en plena competencia y el dolor que le provocó la eliminación en los Juegos Panamericanos fue una postal que Paula Pareto olvidó de inmediato.

A pesar de no haber podido cumplir con el objetivo de un podio en Lima, la judoca de San Fernando reconoció que el 2019 “fue un año muy bueno”. En diálogo con Infobae, la doble medallista olímpica argumentó que el cuarto puesto en el ranking mundial la dejó muy conforme e ilusionada para sus próximos compromisos. “Me operé para llegar de la mejor manera a Tokio. Todavía estoy en el proceso de rehabilitación, pero la idea es participar en dos torneos previos para llegar al 100% a los Juegos Olímpicos”, explicó.

En los últimos días viajó a la Costa Atlántica para completar el proceso de su recuperación. Los trabajos intensivos en los médanos forman parte de la última etapa de la exigente pretemporada que se propuso junto a su círculo más íntimo. Una decisión opuesta a la que tomó en diciembre, donde se enfocó a su otra actividad. “Aproveché el parate deportivo para cumplir con los exámenes que corresponden a la residencia. Como el médico siempre sigue estudiando, quise dedicarme a ese tema mientras continuaba trabajando en el hospital”, aseguró.

(Infobae)

Fueron momentos difíciles los que se vivieron en la Ciudad a fin de año. La aprobación de una polémica ley que regula a los residentes y concurrentes de los hospitales porteños generó un caos generalizado. Los justificados reclamos que fueron reprimidos por las autoridades policiales reflejaron un dramático cierre del 2019 para los médicos que querían evitar las pésimas condiciones que fijaba la normativa. “Si bien estoy trabajando en la Provincia, siempre hay que unirse con los chicos de la Capital, porque tenemos el mismo régimen. Yo de política mucho no entiendo, pero creo que la ley exigía que se realicen varios cambios. Fue una lástima que se diera con cosas que no nos favorecían, porque los hospitales se mantienen gracias a los residentes”, analizó la Peque; ya agregó: “Es cierto que hay muchos médicos de planta, pero solos no podrían llevar adelante su trabajo, porque es mucho el caudal de gente que se va a atender a los hospitales públicos. Es muy difícil atender a todos con la calidad que se debe. Igualmente, no creo que la solución en este tipo de situaciones sean los paros, porque son los pacientes los que terminan pagando los platos rotos”.

La legalización de jornadas laborales extenuantes que superarían las 60 horas semanales y la continuidad del régimen de concurrentes (médicos que cumplen las mismas tareas que los residentes sin recibir ninguna remuneración) representaron algunos ejemplos que justificaron los reclamos. “Cada hospital se maneja de una forma distinta. La realidad es que es necesaria una cierta cantidad de horas para que el residente siga aprendiendo. En nuestro caso tratamos de ser solidarios y ayudarnos mutuamente, respetando el lugar de trabajo de cada uno”, deslizó.

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La judoca de San Fernando completará su cuarto ciclo olímpico en Tokio. La ganadora del oro (en Río 2016) y el bronce (en Pekín 2008) demostró que el sacrificio es su principal virtud. La medicina y la alta competencia se fusionaron en su vida desde que comenzó a preparar su retiro. “Estos tres años fueron terribles. Los días que tengo guardias en el hospital prefiero no entrenar. Me acomodo como puedo. Capaz aprovecho los sábados y los domingos para trabajar con más intensidad desde lo físico, que son los días que habitualmente el deportista descansa. Igualmente, los resultados se están dando y ojalá los pueda repetir en Tokio”, destacó.

A los 33 años, la referente albiceleste dijo que luego de su incursión por la capital japonesa su rutina cambiará para siempre. «Prometo que éste va a ser el último. Venía amagando hace rato, pero como en los torneos anteriores me preparaba pensando que iba a ser el último, y después veía que me iba bien, seguía estirando la despedida. Es un esfuerzo grande que una disfruta, pero después de este año no me va a dar más la edad, ni el cuerpo”, reflexionó entre risas.

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En su tiempo libre también se divierte con el fútbol entre amigas. Cada sábado se calza los botines para probar en una disciplina ajena a la que se destaca. “Me ponen de lateral por izquierda, porque es el puesto que nadie quiere agarrar”, reconoció con una carcajada que expuso sus limitaciones con la pelota. Sin embargo, también advirtió que encuentra los recursos para cumplir con los objetivos que le plantea el equipo:”Soy diestra, pero le pego con la zurda. Y cada tanto meto algún que otro gol”.

Sin animarse al juego de la comparación con un futbolista profesional, la Peque aseguró que no aplica las tomas del judo para detener los ataques de las delanteras. “No puedo, salvo cuando vienen al choque que pongo el cuerpo más duro para que no me lastimen”, cerró con una sonrisa.

Por su posición en el ranking internacional, Pareto consiguió la plaza olímpica para defender el oro adquirido en Río. Ella será una de las representantes de la delegación nacional que peleará por un podio. El sueño de concluir su carrera con el brillo de la medalla la mantiene activa entre el fulbito, la playa y la medicina.

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