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Las autoridades de Filipinas intentaban el miércoles que miles de personas evacuadas no volvieran a sus casas en zonas que todavía están bajo el riesgo de una erupción masiva del volcán Taal.

Unas 40.000 personas fueron trasladadas a centros de evacuación desde que el volcán empezó a escupir ceniza y lava el domingo.

La policía estableció luego zonas peligrosas y ordenó evacuaciones en ciudades cerca del volcán Taal, que se encuentra a unos 65 km al sur de Manila.

Pero estos días, los habitantes ya quieren volver a sus hogares y están pidiendo poder acceder, incluso cuando la agencia nacional sismológica advirtió que el volcán podía entrar en erupción en cualquier momento.

Uno de los vecinos de la ciudad de Talisay, Melvin Casilao, dijo que necesitaba volver para alimentar a su ganado, sacar la ceniza del tejado de su vivienda y ver cómo estaba su barco.

Su pueblo se encuentra a orillas de un gran lago que rodea el Taal, una turística zona a pesar de contar con unos de los volcanes más activos del archipiélago.

«Queremos ver nuestras casas y limpiar nuestros tejados. Están recubiertos por una gruesa capa de ceniza y podrían derrumbarse», explicó Casilao a la AFP.

Los soldados han establecido puntos de control en algunas áreas, incluyendo Talisay. «Es por la seguridad de los residentes», dice la agente de policía Sarah Jane Saballa.

Los habitantes de la zona tuvieron que irse rápidamente cuando saltó la alerta del volcán. Muchos de ellos solo se llevaron algo de ropa.

En estas últimas 24 horas, la actividad volcánica parece haberse calmado y hay menos ceniza. Los vecinos piensan que pueden volver.

Los sismólogos registraron una serie de temblores y de fisuras en las carreteras, lo que da a entender que el magma continúa en movimiento y que el volcán sigue siendo muy peligroso.

En algunos sectores sin embargo se ha permitido que la gente vaya hasta sus casas, durante breves momentos.

«Estos residentes nos están pidiendo que les autoricemos a ir para poder alimentar a sus animales», dijo Gerry Malipon, jefe de la policía de la ciudad de San Nicolas. «Pero después de darles de comer, tienen que irse lo más rápido posible».

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