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La Unión Europea (UE) estudiará a partir del lunes si despliega una misión en Libia para hacer respetar los eventuales acuerdos cerrados en Berlín entre las partes en conflicto, pero diplomáticos europeos advirtieron este viernes de las limitaciones.

El mariscal Jalifa Haftar, caudillo del este de Libia, y su rival Fayez al Sarraj, jefe del Gobierno de Unión Nacional reconocido por la ONU, se reunirán el domingo en Berlín, junto a otros actores, como el presidente ruso, Vladimir Putin.

«Si se alcanza un alto el fuego el domingo, la UE debe estar lista a ayudar a poner en marcha y a vigilar el alto el fuego, eventualmente con soldados, en el marco de una misión de la UE», declaró el viernes el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, al semanal Der Spiegel.

Días antes, en Estrasburgo (noreste de Francia), Borrell se mostró más prudente, reconociendo que no sabía «quién se encargará» de hacer respetar un alto el fuego y un embargo de armas, en una referencia a las capacidades limitadas de los países del bloque.

Las fuerzas de Haftar y de Sarraj alcanzaron un alto el fuego el 12 de enero, impulsado por el presidente ruso, Vladimir Putin, y su par turco, Recep Tayyip Erdogan, un cese todavía respetado que la conferencia de Berlín busca consolidar.

La reunión de Berlín busca impedir además la injerencia de potencias extranjeras, mediante la interposición de una fuerza militar.

¿Pero la UE podrá facilitar esa contribución? La respuesta, planteada a sus miembros, podría ser negativa, indicó el viernes un diplomático europeo.

Muchos países del bloque no pueden comprometerse en enviar tropas o, como Alemania, son reticentes a hacerlo, explicó este responsable a la AFP. Berlín rechaza, por ejemplo, enviar fuerzas especiales a Malí «por los riesgos por su seguridad», agregó.

– ¿Revivir Sophia? –

La UE puede en cambio revivir la misión naval Sophia, cuyo cuartel general se encuentra en Roma.

Creada en 2015 para luchar contra los traficantes de migrantes y controlar el embargo de armas de la ONU, opera sin barcos desde 2019 por la oposición del anterior gobierno italiano.

«Por el momento, no puede cumplir con su misión porque está privada de barcos», recordó un diplomático, para quien habrá que estar atentos a la posición de Italia en caso de acuerdo. Sin embargo, su mandato se prolongó hasta el 31 de marzo, con un refuerzo de medios aéreos.

Con todo, el responsable consideró que el visto bueno de las partes en Libia y un mandato de Naciones Unidas serán «necesarios para cualquier acción de la UE».

La UE quiere evitar una solución militar en Libia. «En Siria, Turquía y Rusia impusieron una solución militar y cambió el equilibrio en el Mediterráneo oriental. No podemos aceptar que la situación se reproduzca en Libia», según Borrell.

«Nadie estará contento si tenemos una línea de bases militares rusas y turcas en las costas de Libia frente a Italia», agregó el jefe de la diplomacia comunitaria.

Turquía apoya militarmente al gobierno de Sarraj en Trípoli, reconocido por la ONU, y sobre Rusia pesan las sospechas de su apoyo a Haftar, a quien también apoyan Egipto y Emiratos Árabes Unidos, aunque Moscú lo niega.

«Paradójicamente, los agitadores son los que se erigen en pacificadores», declaró otra fuente diplomática europea, para quien la UE busca la estabilización de un país que permita a Libia luchar «contra el terrorismo y los tráficos ilícitos», como el de migrantes.

csg-tjc/pc